1989.- Vinagre de Jerez










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La puerta está cerrada. Hace muchos años que está cerrada y tal vez nos resulte imposible entrar de nuevo en este desahuciado establecimiento, en esta taberna muerta... donde, sin embargo, sus ruinas parecen que nos llaman y nos ruegan confidencias secretas...
Miraremos por el ojo de la cerradura, quizás así pueda penetrar en ella nuestra imaginación y consigamos abrirla a la intuición, al instinto, al inconsciente... a la travesura... al azar... y así también podríamos cruzar el umbral de la cotidianidad hacia nuestras memorias -pero no la histórica- la personal, la más íntima.


Objetos decisivos, llenos de existencia provocadora en este lúgubre tablao con sepultura de siglos. Una masa inerte riéndose frente al tiempo.
Y no sería nada raro, que frente a ellos, ahora recomenzara una vez más el protocolario desfile de personajes que parecen estar en la antesala del purgatorio y volvieran a mirarnos y a perseguirnos en un desvencijado y continuo reencuentro que parece fijar con la muerte.

"Vinagre de Jerez" es un intento de radioscopia del quejío étnico, del flamenco, a través de otro artista del hambre, un somnoliento Quijote del cante, perdido en medio de un contra-hecho tablao del "olé" desvaído y desencajada "grasía", donde la omnipresencia del vino actúa como elemento de relación y sirve como factor determinante de los actos, de las situaciones y la decrepitura de tantos personajes.