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María va camino
a ninguna parte. No es el invierno de sus años el que le obliga
a su presurosa huida. Fantasmas, presencias y ausencias habitan con ella
el solar asfixiante de su delirio. Tan sólo la amarra una espera
de la que no se sabe va a durar hasta la eternidad. En su piel, esta anciana
loca arrastra todas las huellas del tiempo ido, todo el polvo de sus recuerdos,
todo el amor que la ausencia le ha quitado.
María es una silla y todas las sillas vacías, es la máquina
de coser esperando el pedaleo, es el reloj que no se detiene mientras
recorre en círculo sus instantes vacíos de espacio.
María es hartura y amargura, desgracia y grito susurrante. María
es espera y espera y espera...
De ese ejercicio de evocación y tras un largo proceso, resulta
esta propuesta, ajena a los tópicos, las anécdotas y el
seudo folclor, y más adentro de la piel del hombre en el límite
de su existencia, en su condición humana.
Con este trabajo hemos querido recuperar, con todo el vigor de un trabajo
desarrollado a modo de confidencia poética y patética, un
pasado íntimo, no histórico, que vive en la memoria y actúa
en la conciencia.
Estrenada en 1985 "Mariameneo, Mariameneo" llegó al Festival
Iberoamericano de Teatro de Cádiz en 1987, escenario que sirvió
de plataforma para proyectar al grupo hacia otras latitudes.
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