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Una mirada crítica, un mundo cercano, tangible, terrible, existencial.
Una maravilla." "La
Zaranda desde hace veinte años, viene purificando un lenguaje
propio que ya va teniendo carácter de legado universal... ¿Estarán
marcando los primeros pasos hacia el teatro del nuevo milenio?" "La
Zaranda ejemplifica con su labor la posibilidad de que en un teatro
fiel a sus raíces tradicionales alcance dimensión universal." "...La
Zaranda fueron lo mejor que se vio de la escena mundial, un lujo." "La
Zaranda de Jerez de la Frontera representa ahora mismo una de las
más puras bocanadas de aire fresco que se puedan encontrar
en la escena española." "Dueños
de un estilo único en el que lo telúrico se universaliza." "El
goce estético de estar asistiendo a un acontecimiento artístico
singular." "Abre
nuevas vías y discurre por no transitados ejes." "Consiguen
una poética escénica verdaderamente singular." "Zarandiano",
ya puede usarse ese apelativo al tratar el estilo del grupo." "
Una propuesta teatral que abanderará el recuerdo de este tiempo." "La
Zaranda ha hallado ya su estilo, acre y bello; su voz del sur y su
aliento universal." "
Una experiencia obligada y necesaria para los que gustan del teatro." "
Teatro necesario hoy más que nunca... es signo evidente de
que el teatro se niega a morir." "
Busca bien su imaginería, sus metáforas sin necesidad
de insistir demasiado." "
Es poesía hecha texto. Es talento resuelto escénicamente
con un manejo de envidiable. Es dominio corporal sorprendente para
manejar notablemente la Utilería." "
Queda claro que se trata de un teatro palpitante, legítimo
y vivaz." "
Arrasan con los públicos y la crítica en los escenarios
de Europa y América." "
La Zaranda ha lascitado una forte impresione sia per contenuti rivolti
al mondo del teatro chesta declinando verso la propia morte." "
Son una identificación con una ceremonia que les demanda cada
noche un conmovedor acto de sacrificio y amor." "La
Zaranda sont tout simplement fabuleaux." "
El Teatro La Zaranda presento una obra maestra sobre el hombre perdido." "La
Zaranda lleva al público al realismo mágico del teatro." "
Eles sao extremadamente originais" "Recuerdan
las actuaciones de los grandes maestros mundiales." "Una
lección de poesía arriba del escenario." "El
público estremecido y convencido de haberse acercado a un teatro
sin precedentes." "Una
d las compañías andaluzas más interesantes del
panorama teatral y también una de las más sólidas.
Una compañía que se hace universal a fuerza de andaluza.
"
Es uno de los grupos españoles con mayor prestigio internacional.
Media docena de sus obras han girado insistentemente por Europa. La
Zaranda forma parte del nuevo teatro andaluz, comprometido, y que
no deja indiferente a nadie." El
teatro como acto de amor. Cada uno de los espectadores tendrá
que prestarle su propia historia a aquellos seres que sin pedir nada
están allí necesitándolo todo... Se ha dicho
de La Zaranda que es un verdadero escalofrío teatral. Y es
verdad, pero creo que también es pulso frío, que no
se deja acunar por sus propios temblores y que podría compartir
con kafka la idea de que "el arte y la oración sólo
son manos tendidas en la oscuridad". Enfrentarse
a La Zaranda es entrar en un ceremonial. Si se deja imbuir por los
climas, los personajes semíticos o la mezcla de decadencia,
religiosidad o muerte, el camino de la conmoción está
prácticamente asegurado. Toda
una exploración por la desesperación, desolación
y el desahucio humanos, por lo más visceral del dolor, que
paradójicamente termina siendo lo más teatral y extrovertido,
al tiempo que logra conectar con toda la tradición de la España
negra. Una
cátedra de teatro. Un trabajo magistral, que no siempre podemos
apreciar en estas latitudes. Es una cátedra de gran teatro,
en un lapso de minutos. A
ansiedade gerada pelo conjunto, pega ao mesmo tempo pela emocao e
inteligencia. Nesta sintese impressionante, até as palavras
se tornam substrato material de criacao e um elemento que bate nos
ouvidos como uma pedra. La
piezas de La zaranda ganan aromas legendarios y viajan por medio mundo...
En un panorama escénico dominado por valores estéticos
divorciados de la pasión y la urgencia. La zaranda muestra
una andadura de veinte años muy capaz de expresar sus monstruos
y sus sombras feroces con sobrada urgencia y pasión. ¿De
que nos habla La Zaranda... de un teatro esencial, de un retorno al
ritual sagrado? De un teatro total que ataca los sentidos? Nos habla
de memorias perpetuas, de instantes eternos, de eternos retornos?
De que nos habla la zaranda... acaso simplemente de la vida hecha
muerte , de la muerte en vida, o de la vida que nos falta por vivir,
o de la muerte que nos falta por morir. FESTIVAL´S
FIRST WEEK CELEBRATES VIBRANCY OF HISPANIC THEATER. Though in concept
La Puerta shares similarities with the previous two plays- its use
of figurative language, visual symbols and clownish costumes, for
example- this production raises the level of sophistication a notch.
"L
Zaranda con su método tradicional de investigación propone
un texto delicioso de escasas palabras... Un espacio teatral de inabarcable
tensión dramática... cada imagen que logran componer
golpea con fuerza los sentidos y la emoción.
Bella
y provocativa pieza de la Zaranda. Resulta sorprendente comprobar
que algunos grupos teatrales se adelantan verdaderamente al tiempo
en el que viven, para plantear problemas que años después
son patrimonio de lo cotidiano... Un público fervoroso llenó
el teatro, ya que La Zaranda cuenta con entusiastas admiradores y,
cada vez que llega al país, todos obedecen a la consigna...Teatro
de vanguardia no porque el grupo se proponga innovar sino porque lo
que tienen que decir necesita un lenguaje propio. Sublime
La Zaranda. Sublime, solo sublime. El trabajo de La Zaranda La Puerta
Estrecha no requiere otro calificativo. La creatividad de La Zaranda
es tan irreductiblemente una, en forma y esencia, que resulta una
herejía destejerla. un
grito esperanzado, mas allá de que este trabajo explore en
los deseos arrasados... profundiza aún más en el misterio
que rodea a lo que se dice y muestra.
Machihembrado
de vanguardia y tradición, la recurrencia a la estética
del esperpento aplicada a una sombría estructura de inquietudes
metafísicas, el desgarro andaluz de los grotescos personajes...
la atractiva estética austera y despojada del espacio escénico,
que conforman lo que podríamos llamar un teatro del desamparo
o la desolación. Para
los que vienen siguiendo su trabajo con el fanatismo exacerbado de
los fanáticos del rock, La zaranda es la puerta de acceso al
mundo poético de la desolación nihilista, el desamparo
y la tragedia oscura, esa que no hay que entender sino sentir. Teatro
de los sueños rotos en la difusa frontera entre la realidad
y los sueños; teatro de la miseria, de la pobreza y el espanto;
teatro del gesto orgánico, de la plasticidad sacra con olor
a cera. La Zaranda de siempre. Es
un ejemplo de buen teatro, sin pretensiones y con mucho que decir,
con una forma personal de llevarlo a escena. La
Puerta estrecha es un cuento poético sobre el valor de los
sueños y la virtud de tener un horizonte que perseguir. Y,
especialmente, sobre la inocencia como fuerza redentora. Pero además
de esa metáfora poética se puede hacer una lectura social:
la de la inmigración, la de aquellos hombres y mujeres que
cruzan el umbral de Europa para internarse en una tierra de tinieblas
donde presuntamente sus sueños se harán realidad.
La
Puerta Estrecha es de una belleza rara en los escenarios de ahora
mismo. Su respeto por el gusto del espectador les lleva a la fidelidad
hacia un trabajo no más difícil que otros pero si más
exquisito. Se agradece que esto sea otra cosa. tremenda
la banda. un viaje con el que la zaranda, zarandea y asota al espectador
sin piedad. un espectáculo sin fisuras, con raíz a la
vista, que sorprende y que dará que hablar como los anteriores.
teatro bueno de verdad, ni más ni menos. FESTIVAL
IBEROAMERICANO DE CÁDIZ 2000. en el conjunto de propuestas
españolas el mejor resultado, a nuestro modo de ver, lo consigue
el grupo La Zaranda, con su pieza La puerta estrecha. Juego de puertas,
encuentros y desencuentros, pesadilla de un viaje imposible por un
laberinto por donde las puertas que se abren y se cierran, en un perpetuum
móbile kafkiano, son una alegoría de los esfuerzos muchas
veces sin sentido de la experiencia cotidiana. La ardua búsqueda
de un algo, una verdad, un mundo mejor, cualquier cosa diferente de
la miseria que nos atrapa en nuestro aquí y ahora. ¿Sueño
con otro mundo, otra vida, de estirpe casi mística? Tal vez.
Juego trágico en el que al final, de todos modos, se formula
una esperanza, una fe en el ser humano, en su derecho irrenunciable
a los sueños. TENEBRISMO
Y ESPERANZA. Pasmosa habilidad para crear sobre el escenario un clima
y un ritmo personal e intransferible, que acaba absorbiendo al espectador
y los mete en la propuesta de lleno. una
poética visual verdaderamente insuperable.
En
la medida en que la pieza avanza, una tensión se apodera del
público. La zaranda utiliza cada gesto como una vía
sin salida, ubicada entre la realidad y la fantasía, pues todos
se han adentrado en el alma de la protagonista que sin saberlo se
dejó atrapar por los recuerdos y sucumbió ante la sombra. A vueltas con la Zaranda. Un teatro de inspiración mística, que roza lo sagrado y que aspira a ser alimento del ser humano y no una mera representación o ilustración de la vida... Una metáfora de la vida de la que surgen: el olvido y la memoria, la fortuna, la eternidad y la muerte...(Liz Perales. El Cultural del Mundo. Madrid. 2002) Lucidez del desamparo. Un teatro que trasciende desde su singularidad, que viene retratando el alma de un mundo, de un país, de una cultura, una identificación artística que a veces es un derroche de valores dramatúrgicos, de puesta en escena, de utilizaciones de prosodias, silencios, para tejer este manto de salvífica teatralidad y honestidad. Un buen teatro que marca la diferencia, que redime de tanto monoteísmo escénico. (Carlos Gil. Artez. 2002) El Tío-vivo y el abuelo moribundo. La actuación de los más veteranos es casi proverbial, con la postura justa y la dosis de realismo mágico que tanto gusta en algunos ámbitos de nuestro hablar hispano. La risa del limpiabotas y las cartas de la mujer ponen el toque surrealista y absurdo para que la España negra de sudario blanco roce el esperpento valleinclanesco pero aireado de sur y descargado del agobio de los epítetos. (A.Molinari. Ideal. Granada 2002) Aplausos sinceros. Ni sombra de lo que fuimos es una obra magnífica. La Zaranda proponen una reflexión sobre el desarraigo y el sentido de la vida. Cinco personajes mueven la emoción del espectador desde el humor mas hilarante a la desesperanza. (Iván Escobar. La Gaceta. Salamanca 2003) De nuevo un placer. Esta función es un paso más en la magnífica andadura de esta compañía andaluza. No defraudará a sus admiradores que son muchos y merecidos ... Por lo demás, este grupo sigue fabricando productos de los más interesantes del panorama teatral español. (Roberto Herrero. El Diario Vasco. San Sebastián.2003) Sin Concesiones. Veinticinco años creando Un teatro excepcional tanto por su contenido como por su plasticidad. Sin duda Ni sombra de lo que Fuimos es otra obra de arte de La Zaranda que habría que incluir en el catálogo de Bien de interés Cultural. (Manuel Sesma. El Adelantado. Segovia 2003) Esos viejos amigos. Ejemplar grupo, como demuestra en este su octavo espectáculo, que ha hecho suya una estética inimitable, nacida a la vez de la universalidad y la propia entraña geográfica y sociológica. Unos viejos amigos cuya presencia es siempre un estímulo. Un camino difícil en el que el teatro, la ceremonia de la vida y de la muerte, encuentra ejemplar proyección. (Fernando Herrero. El Norte de Castilla. Valladolid) Cuando se agotan los sueños. Podríamos decir sin exagerar para nada, que en Ni Sombra de lo que Fuimos, La Zaranda alcanza ya la perfección absoluta. Es la perfección absoluta pero también la reflexión más triste y cruel hasta ahora realizada por la Zaranda. (Carlos Toquero. El Mundo. Valladolid .2003)
Humor de líquido negro. La Zaranda ten ese humor dolorido e doloroso. Non se trata de que a compañía practique o humor: é una destilación que vai do escenario, contra o patio de butacas. É un humor de líquido negro e que lles vou dicir, que non saiban de negruras, é un humor de súor fría que vai sitiando as certezas acomododas do espectador para deixalo nese espacio donde a invención torna incómodamente real... La calesita que le ganó al olvido. La compañía La Zaranda volvió a deslumbrar con su nueva y repetida ceremonia. La Obra Ni Sombra de lo que Fuimos confirmó la categoría artística de quienes, desde hace un cuarto de siglo, vienen internándose por los atajos más desangelados de la memoria con la empecinada esperanza de poner a salvo los sueños. (Olga Cosentino. El Clarín. Buenos Aires. 2003) Sombra de un ayer que ya no es ayer. Es el lamento de un pueblo que ha conocido tiempos mejores y que ya no puede revertir las agujas del tiempo, ni tiene las armas apropiadas para vencer un presente que carga con la fama del progreso, pero sin considerar que paga el costo de haber perdido un pasado de esplendor y un sentido de humanidad. El matiz de decadencia es una constante del grupo, pero no se reflejan en los valores materiales, sino precisamente en aquellos otros que, si una vez existieron, ahora son pálidos reflejos de viejos sentimientos. (Susana Freire. La Nación. Buenos Aires. 2003) Un grupo de fantasmas viaja en carrusel. Cada escena contiene , en sus claroscuros, lo imprescindible para que el espectador redescubra su propio imaginario, siempre que intente acercarse al hecho teatral con la mente abierta, libre de prejuicios, dispuesto a dejarse llevar por las emociones. (Hilda Cabrera. Página 12. Buenos Aires. 2003) Con raíces en la tradición española. Es una de las compañías más sólidas de la escena española; ampliamente conocida por los argentinos. La Zaranda volvió a cautivar una vez más la atención del público, con una pieza que ofrece un carrusel de situacionesque hablan del destino, la memoria, las utopías. ( J.C.F. La Prensa. Buenos Aires. 2003) Caminar a ninguna parte. La visón de la condición humana frente a la muerte exhibida por la compañía de teatro española La Zaranda, pone al espectador al límite de su resistencia emocional: todo gira alrededor del dolor, lo demás es accesorio, inexistente. Es una obra que impacta por su contundencia , tanto en el contenido, una reflexión en torno al ciclo Vida-muerte-vida, como ene le lenguaje que remite en su narrativa y gestualidad al teatro del absurdo. (Dora Luz Haw. Reforma. México DF. 2003) Aplauso. La fidelidad a nuestros valores tradicionales se expresa a través de estos símbolos. El arte sirve para preservar los recuerdos, emociones que de otra forma se van perdiendo, contaminados por otros medios de comunicación, que podrían uniformar nuestras conciencias peligrosamente. Un gran trabajo escénico. (Benjamín Bernal. Excelsior. México DF. 2003) Teatro Irritante. Es algo mucho más profundo, más sólido y mucho más enriquecedor para compartir. Un banquete avinagrado y mohoso tal vez, pero seguramente muy sugestivo... Un pequeño universo siempre a punto de morir, pero que lleva 25 años mostrando su capacidad de resistencia. (Bruno Bert. Tiempo Libre. México DF. 2003) El camino de los sueños. Situaciones que llevan a verdaderas imágenes plásticas, donde el tiempo es una presencia inasible. Donde, ante la inminencia y su finitud, el ser humano seguirá buscando un camino entre los sueños. Si alguna vez ha valido la recomendación “no se la pierda” es aquí. (Luis Jhon. El Economista. México DF. 2003) Teatro experimental. La Zaranda , inquietante, vanguardista, experimental y alineada con un futuro que está entre nosotros. La obra, comprometida, ritual y enjundiosa. Aquí está una nueva concepción, un ensayo arriesgado que busca otras expresiones, alcances y tonalidades en creciente plenitud. Vivos, convincentes, maravillosos, proféticos y delicados. (J.A. Martínez Sevilla. El Ideal gallego. 2003) Ni Sombra do que lo fuimos. A peca conquistou o publico ao trabalhar questoes existenciais de forma metafórica , arrastando os espectadores para um completo entendimiento das mensagens trasmitidas , mesmo que a peca seja toda encenada en espanhol. (Moreno Osório. Journal de Porto alegre. Brasil. 2003) Un teatro esencial y de raíz. La Zaranda lleva veinticinco años en la brecha del teatro: una brecha sangrante, en carne viva. El teatro de esta compañía duele en el alma porque tiene un significado poético intenso y una autenticidad social sobrecogedora. Un cuarto de siglo sin propaganda comercial, sin concesiones, porque es un teatro que incide en lo esencial. (M. Sesma Sanz. Primer Acto.2003) La Zaranda. Los seguidores de este grupo son degustadores de un ceremonial tan cargado de contenido, tal lleno de vida en sus personajes muertos,, tan rico en proteínas poéticas, que de sus espectáculos sale uno fortalecido y vacunado contra la epidemia de miedo y parálisis. (Miguel A. Varela. Diario de León. 2003) La Zaranda explora la decadencia en la Honda “Ni Sombra de lo que Fuimos” La Dramaturgia de la Tragedia. La Zaranda se aplica en un concepto creativo que urde códigos para depurar toda amenaza infecciosa nacida del estereotipo, la convención ,la moda, incluso el tópico, para recrear una atmósfera inquietante exclusiva del grupo(...) para el que el teatro debe desposeerse de todo artificio, hundir sus huellas directamente en la esencia y exigir una reflexión intima. (L. Castellanos. El Mundo de León. 2003) El Carrusel de la Vida. Lejos de convertirse como les pasa a muchos en puro formulismo, mejoran montaje a montaje, siendo capaces de mantener su fidelidad a si mismos y hacer algo nuevo cada vez(...) Y como siempre queda la habilidad de La Zaranda para sacar una macabra belleza de unos materiales tan hirientes. Con lo que de nuevo, quizás sin proponérselo, vuelven a convertirse en las estrellas del FIT como ha ocurrido en otras ocasiones. (Javier Miranda. Diario de Cádiz. 2003) Permiso para Soñar. La Zaranda empieza a tocar a diez manos muchas y muy diversas teclas en la sensibilidad del respetable : las rentas de la memoria, la noción del futuro, , el desamparo, las traiciones a la infancia, el derecho a soñar, el instinto de perdurar, las eternas dudas de la muerte. El Montaje es de una plasticidad exquisita. El sobresaliente trabajo de los actores, la luz, todo los elementos de la escenografía al servicio de la decrepitud, conforman una atmósfera que envuelve y golpea a un tiempo. (Alejandro Luque. Cádiz Información. 2003) El Sueño de una Sombra. Mágicos instantes que desde luego procura el extraordinario espectáculo con que regresa La Zaranda. Y es que “Ni Sombra de lo que Fuimos” , constituye , antes que nada, una experiencia inolvidable, como fábula rica, plural, abierta a toda suerte de interpretaciones, y como ejercicio teatral único. (Fernando Andú. Heraldo de Aragón. Zaragoza, 2004) La Zaranda presenta su montaje existencialista. Un bello montaje que nos deja con ese sabor amargo que va adquiriendo la vida. (Begoña Barrera. El País 2004) Ni sombra de lo que fuimos recurre a un Tío-vivo como metáfora del destino. Una Obra poblada de personajes toscos atrapados en su destino. Cargada de humorístico pesimismo en atmósferas ocres como la tierra, sepias como el pasado, y habitadas por personajes de desecho que dudan... En conjunto una serie de imágenes de gran potencia visual. (Santiago Fondevila. La Vanguardia. Barcelona 2004) Un Theatre du credo. Le spectacle du Teatro La Zaranda nous parle de ce qui est passé, de ce qui n’a même jamais eu liceu, d’un état originel et par lá même mythique du theâtro. Par la conviction dont les acteurs semblent animés, la compagnie donne au mythe une existence qui se base sur la foi qu’elle communique aux spectateurs. Comme une liturgie á l’issue de laquelle le vin se transforme en Santus Christi. (Julie de Faramound. Journal de Toulouse 2004) A vueltas con la vida y con el teatro. Nadie como ellos para lograr un ritmo oscuro y percutido con las palabras. Nadie como ellos para crear un mundo subterráneo, reflejo deformado del real, en el solo habitan los excluidos, los derrotados, los fantasmas. Esperpento tragicómico. Su personalísima dramaturgia, la excelente interpretación, el irreprochable dominio del ritmo, y la densidad emocional de las situaciones, convierten al espectáculo en una gozada para los sentidos y en un lacerante azote para las conciencias sociales de los espectadores. Como debe ser el auténtico arte dramático. Gira, gira, gira. Una Función épica. La Zaranda ha estado en el Festival de Sitges y ha sido lo más auténticamente moderno, por furioso y esencial, que pasó por allí. ¿Qué seríamos sin los Malditos? Para mi gusto una de las mejores o más ricas obras de la Zaranda en toda su trayectoria. Como si en ella se hubieran acumulado todas las soledades y, también, esa humanidad que siempre ha acompañado a sus trabajos. En Homenaje a los Malditos, vivir en La Zaranda es tan duro y tan profundamente rico como siempre, pero esta vez podemos vernos desde fuera y reírnos de nuestra mal disimulada menesterosidad. (José Monleón. Primer Acto. 2006) Homenaje a los Malditos. Un esplendoroso barroquismo y una expresividad crudamente sensorial. En suma una liturgia de la memoria y el compromiso. Resume y acrisola la contumaz historia de este grupo, a trasmano de convencionalismos y comercialidades: pasión por el hombre, sus penas y sus castigos,; memoria contra el olvido y culto a unas formas expresivas que entran por los sentidos antes que por el frío raciocinio. La Zaranda es un ejemplo de una lucha heroica por estabilizar sus constantes vitales. (Javier Villán. El Cultural del Mundo. Madrid. 2005) Despojos Egregios. Su concepción litúrgica y casi penitencial del espectáculo,... ponen ante los ojos del espectador un espejo sucio , con islotes faltos de azogue, que nos devuelve una imagen leprosa en la que, pavorosamente, es posible reconocerse. Hay en este montaje momentos de belleza sobrecogedora y gran eficacia simbólica. Los actores, la escenografía, la iluminación, el vestuario y los demás elementos del montaje son espléndidos, y el conjunto estéticamente irreprochable. La gente de La Zaranda hace del teatro una experiencia casi religiosa. (Juan Ignacio García Garzón. ABC. Madrid. 2005) A propósito de Homenaje a Los Malditos en El Teatro Español de Madrid. Lo diré más clarito: para mi gusto cualquier espectáculo de Eusebio Calonge y La Zaranda le da cien vueltas a Bernhardt con una mano atada a la espalda. Por el texto, por el tono, la enunciación, la atmósfera, los ritmos, las imágenes ...No decostruyen, no usan pantallitas de video ni tienen DJ’s en escena. Teatro independiente en el más humilde y enorme sentido de la palabra. (Marcos Ordóñez. El País. Babelia. Madrid 2005) La persistencia de un estilo. Su teatro se aleja de las etiquetas al uso. Mezclan con igual desenvoltura tradición y vanguardia, teatro visual, donde objetos, música e iluminación son capaces de crear sorprendentes atmósferas , y teatro de la palabra , donde esmerados textos llenos de nostalgia y poesía son capaces de retrotraernos a un espacio atemporal (...) Inconfundible estética poblada siempre de historias desoladoras , personajes decrépitos y frases sencillas repletas de trascendencia que han convertido en este grupo en un clásico. Su espectáculo es como un rito laico donde sus oficiantes hacen el milagro de convertir a los sobrecogidos espectadores en fieles devotos de esta iglesia iconoclasta. (Javier Alonso. Guía del Ocio. Madrid. 2005) Litros de Poesía. La zaranda, sueño y esperpento, son tierra y pueblo, sentir de una España de la que se ríen y a la que comprenden a la vez. Con su poesía, un vendaval de verdades escondidas bajo la máscara del absurdo, emborracharon al Teatro Español, ebrio de imágenes como versos y aturdidos por la belleza. La Zaranda ofrece símbolos y textos cargados de poesía llana, lirismo de la calle. (Miguel Ayanz. La Razón. Madrid. 2005) Un espectáculo Imprescindible. Sin lugar a dudas, Homenaje a los Malditos es un montaje que muestra el sabor y la atmósfera propias del lenguaje de La Zaranda – objetos desvalijados, olor a viejo, a humedad, a mausoleo y huesos fríos- imprescindible para todos aquellos seguidores del teatro extranjero que llega a nuestros escenarios. (Fernando Moguel. Tiempo Libre. México DF. 2005) Poética de la emoción. un oasis de trasgresión poética, un teatro de la memoria, teatro ritual y al mismo tiempo de vanguardia; teatro sagrado que exalta a una estirpe de artistas expresionistas a quienes se les debe cuando menos el impulso milagroso de sus montajes. (Vera Milarka. Reforma. México DF. 2005) La Zaranda: continuidad de un colectivo. En un festival donde España es el invitado especial, sin duda, la presencia de la compañía andaluza La Zaranda resulta poco menos que inevitable. Con Homenaje a los Malditos la compañía reitera una consecuente mirada en torno al quehacer teatral en sus 25 años de existencia, lo cual – en estos tiempos- se constituye casi en una odisea. (Eduardo Guerrero del Río. La Tercera. 19-I-06 Santiago de Chile.) Una obra simplemente Conmovedora. Quienes tengan la oportunidad de apreciar esta pieza verán un espectáculo nuevo, sin precedentes, en el cual la desesperanza y la certeza son actores principales. (Alejandro Pozo. Hora Libre. Santiago de Chile. 2006) Principio universal de la miseria. La Zaranda vuelve a resultar demoledora. Homenaje a los Malditos es una demostración del mejor y más alto teatro que pueda concebirse actualmente: aquél que, como arma independiente de la filosofía o la poesía pero en permanente intercambio con ellas, aspira por su cuenta a abrazar lo universal. (Pablo Bujalance. Málaga Hoy. 2005) Olvidados de un viejo sueño. En Homenaje a los Malditos está el mejor teatro ritual, la ceremonia escénica de estos apóstoles del expresionismo, de lo grotesco, del esperpento en clave andaluza, de esa atmósfera solanesca con ambiente de máscaras y voces aguardentosas. (Eva Díaz Pérez. El Mundo-Sevilla 2005) Silencio y Olvido. Desde la lucidez que otorga el tiempo solemos reir con aquello que tanto dolor nos causaba y llorar con el recuerdo de algo que nos hizo inmensamente feliz. Es esta misma sensación la que podemos encontrar frente al espejo deforme con el que La Zaranda nos muestra el mundo. (José Antonio Sedeño. Sur. Málaga 2005) La lucidez del pesimismo. Siguen produciendo excelentes resultados en la escena actual. Es una línea viva, un magnífico instrumento con el que situar al público ante la verdad con que se desnudan algunas de las condiciones del ser humano. La Zaranda ha conseguido mantener un conjunto de constantes dramáticas como una marca propia y depurar cada vez más un trabajo que a fuerza del dominio de su técnica distancia al espectador de todo engaño y por ello, lo acerca al dolor que produce la lucidez del pesimismo. (Bonifacio Valdivia. La Opinión de Granada. 2005) La Zaranda. Su retórica barroca de cuartillas ajadas y posturas mantenidas contrasta con la limpidez de las escenas asépticas de hoy. Tal vez por eso seduce y convence. Desdeña el oropel de las superproducciones y se mantienen a un paso de los tópicos , que harían que fuesen los políticos los que descuartizasen al homenajeado en su pugna por apropiárselo. Todo ello junto a los toques de humor salpicado de vitriolo. (Andrés Molinari. Ideal de Granada. 2005) Negra caricatura del respeto. Un principio aterrador y un final memorable. Un golpe seco en el alma. “Homenaje a los malditos” regala escenas que retendremos durante mucho tiempo. (Lara Martínez. ABC. Sevilla 2005) El corredor de la muerte. Afortunadamente existen en España compañías como La Zaranda, dispuestas a proponer un teatro que mira desde lejos las obritas comerciales de fácil trago. Huracán expresionista que pone al límite a su elenco exigiendo interpretaciones desgarradas (...) Lo suyo es pura poesía , un lirismo tétrico que dispara verdades y reflexiones como una metralleta. (...)Lo dicho, un magnífico cuadro expresionista a contraluz frente al que muchos espectadores se quedan absortos, inquietos...Es imposible contar a los amigos de que iba lo visto; es pura existencia personal e intrasferible. (Alfonso Arribas. Norte de Castilla. Segovia. 2005) Grotesca ceremonia del Desconsuelo. Reencontrarse con un nuevo trabajo de La Zaranda significa reconciliarse con el Arte Escénico. Lo que muestra esta compañía es un reconocimiento de las raíces culturales de un pueblo, el español, rico en historia afligido por los acontecimientos, y generoso en imaginación y creatividad. Reencontrarse con La Zaranda significa repasar buena parte de nuestras señas de identidad. (Manuel Sesma. El Adelantado. Segovia 2005) Irrisión y patetismo. En un ritual original y único La Zaranda nos habla de un teatro muy difícil de encontrar hoy en día en nuestro país. (Fernando Herrero. Norte de Castilla. Valladolid.2005) Vivid, vivid, malditos. Hay mucha carga existencialista en esta obra, en la que el malditismo se pone la máscara de la calavera que se carcajea, no de nosotros sino en nosotros, representando la existencia enclave de farsa trágica (...) Escenas, perfiladas por la luz mortecina, sobrecogedoras, desasosegante. (Fernando Llorente. Diario Montañés. Santander 2004) Zarandeados. La Zaranda é como reverso tenebroso das cousas. Revela o esquelete da miserias e fai con eso humor irreverente, grotesco, acedo, dotado cun dedo capaz de sinalar tantas feblezas con máscara é aínda de deixar no espectador unha idea de mística nada retórica. Unha idea de que existe emocións circulando por baixo da sátira. (Camilo Franco. La Voz de Galicia. Santiago de Compostela. 2005) Mascarada con pellizco. La Zaranda es un milagro del teatro contemporáneo. Los años van dando capas de profundidad a un lenguaje en el que los sentidos primarios, se impulsan desde una palabra cargada de poética escénica (...) Un teatro de la memoria y diría que del sarcasmo, en donde lo más obvio se torna enigmático y todos los misterios acaban siendo belleza escénica. En París sucedió, y esto vale mucho más que cien misas. (Carlos Gil Zamora. Revista Artez. 2004) El Buen Café, Negro y Amargo. Fiel a sus constantes la zaranda parece dar otro paso más, otra vuelta de tuerca, caminando hacia una mayor poetización y estilización. El espectáculo es una sucesión constante de imágenes, tanto en el plano visual como literario o lingüístico…la densidad y el lirismo textual se han incrementado. Pero sin olvidar nunca esas frases lapidarias que, como lanza de longinos, invalidan todo lo dicho e inducen a la inesperada cuchillada de una risa que sorprende y asalta. (Desirée Ortega Cerpa. Diario de Cádiz. Octubre 2005) Espejo para Malditos. Un guión notablemente logrado, una puesta en escena de divertidas y maestras estructuras circulares, con personajes bien calibrados y poderosamente ataviados de significado, se entabla un diálogo con el público en torno al valor de los días, del devenir del tiempo, sobre la mirada al prójimo y batallas individuales por ser eternos… (Sergio Vidal. La Voz de Cádiz. Octubre. 2005) Sobre lo Póstumo. Con La Zaranda pasa lo que pasa: o se es zarandero o no se es. Yo soy zarandero desde hace veinticinco años, desde que los vi por primera vez, desde que removieron en mi interior todas las esencias de la podre española… …a mi me queda lo que me queda para seguir estremeciéndome en mis recuerdos, para seguir disfrutando de la zaranda cada vez que los veo. ¡Dios que molienda la de La Zaranda! (Ricardo Romanos. Diario de La Rioja. Logroño 2005) Tiempos Lúgubres. El «Homenaje a los malditos» propuesto por «La Zaranda» resultó un espectáculo extraordinario que recordó en ciertos momentos los tiempos heroicos de los grupos independientes de los setenta. Un tragedia teñida de comedia o, lo que es lo mismo, un esperpento planteado como tributo «a un maestro de estos tiempos lúgubres». Valle Inclán con una pizca de Gutiérrez Solana y de Goya y todo ello aderezado con Buñuel. (Saúl Fernández. La Nueva España. Gijón.29/03/2006) De Los Quintero a Kantor. La Zaranda, un perfecto exponente de la magnífica encrucijada que forman las herencias teatrales propias, con otras ajenas, más o menos alejadas en tiempo y geografías. Sus propuestas salen de esa relación dialéctica tan singular y esencial que el Teatro mantiene con el tiempo y con la historia del pueblo que lo expresa. (Boni Ortiz. La Voz de Asturias. 30/03/ 2006) Fantasmagoría de reconocimiento. Todo en la Zaranda es tiempo detenido, polvo y desván de Andalucía la Baja. Que a efectos es España y lo que somos, donde nos reconocemos. Ya juzgar por su éxito también es medio mundo, por los miles de espectadores que la siguen... Todo con la cadencia musical a que la Zaranda nos tiene acostumbrado. Todo con la portentosa belleza de quien se sabe seguro en una poética escénica particular y onírica, tan firme y efectiva. Y esto, por mucho que se les quiera equiparar con otras voces.... La Zaranda es un clásico del teatro español incuestionable de referencia obligada. (La Ratonera. Revista Asturiana de teatro. Abril 2006) La cebada al rabo. Nos han dado 25 años de buen teatro, con montajes excelentes y que persiguen el mismo propósito, hacer un teatro distinto para trasmitir al espectador los sucesos de la vida a través del arte. Lo que hace la Zaranda es para un público cómplice. Como además tiene a unos magníficos actores, que se mantienen firmes en esa manera de entender el teatro, los montajes son siempre una garantía, y acuden a verlos sin falta las gentes del mundo del teatro, porque de este grupo andaluz siempre se aprende algo. (Joaquín Fuertes. El Comercio. Asturias. Abril 2006) La memoria como fetiche. La Zaranda logra la contundencia de un código teatral conformado por la perseverancia de un lenguaje que profundiza, en cada trabajo, la maduración de un decir... existe una baraja de imágenes, elaboradas por un desempeño actoral curtido en la templanza de una estética propia. Se ubican más allá de la alegoría de opacos corredores de la memoria, cuando esta deviene fetiche que clausura cualquier pensamiento. Están en la sensibilidad de una forma de perdurar en la inclemencia. (Juan José Santillán. Clarín. Buenos Aires. Argentina. Mayo 2006) Lo fútil de los homenajes tardíos. La Zaranda ha vuelto a demostrar con su estilo tan particular que pintando su aldea ellos logran retratar con los tonos justos un mundo que puede resultar impiadoso, pero no por ello menos verdadero. (Susana freire. La Nación. Argentina. Mayo 2006) Los que fueron empujado al abismo del silencio. La legendaria compañía andaluza la Zaranda logra un reencuentro con aquellos que murieron creyendo que habían fracasado. .. Para ingresar al universo de la zaranda es necesario aceptar que mucho se ha perdido y que aún dentro de ese sentimiento de perdida existen vetas de humor desconocido; desprenderse además de preconceptos sobre lo andaluz, ya que ninguna teoría es aplicable a este equipo, tan personal en el uso del lenguaje. (Hilda Cabrera. Página 12. Argentina. Mayo 2006) LOS QUE RIEN LOS ÚLTIMOS La Zaranda recurre a la basura como gran metáfora del mundo. Un conmovedor espectáculo con el que siempre logran desgarrar jirones a un trozo de la sociedad en la que viven. Un montaje que deja claro que ellos encima de un escenario convierten a todos en disidentes de la época nos ha tocado vivir y tiran bocados a las entrañas de las almas hermanadas con ellos que aún conservan la esperanza de que algo distinto puede ocurrir. (Rosana Torres. El País. Madrid. Nov. 2006) Los Hermanos Zarandinni. Teatro metafórico. Teatro de ideas, de sensaciones. De impactos emocionales que se deben convertir en acción, o sea en pensamiento. Pura Zaranda, emocionante, cautivadora. (Carlos Gil Zamora. Artez. Revista de las Artes Escénicas. Nov. 2006) Entre día y día están los sueños. En Los Que ríen los últimos La Zaranda nos brinda un espectáculo deslumbrante, de una poesía y una humanidad conmovedoras, con humor e ironía devastadoras. Dando una visión contundente, lúcida y crítica del naufragio de nuestra sociedad anestesiada, reducida a un rebaño de consumidores sin memoria y sin proyecto de futuro. (Irène Sadowska Guillén. Primer Acto. 2006) Tres payasos en la cuneta. Magnifica la línea argumental de este viaje, en la que han depurado al máximo su marchamo de sordidez equinoccial y realismo mágico. (Andrés Molinari. Ideal. Granada. Nov.2006) Ruidos con la Boca. Convoca al espectador a un ejercicio de pensamiento, a al puesta en escena de un discurso que nos interroga. Los que ríen los últimos despliega coreografías, gestos, acciones sorpresivamente poéticos. Magníficos los interpretes y los artífices de La Zaranda que pone y usa la boca para pensar. (Mónica Francés. Granada Hoy. Nov.2006) La encrucijada. Su maestría para alcanzar a la sala es parangonable a su capacidad para construir con una estética de raíz expresionista un discurso de imágenes en las que las palabras vuelan plenas de sentido. (Bonifacio Valdivia. La Opinión de Granada. Nov. 2006) Hermanos de Sangre. Un soberbio ejercicio de sinceridad teatral. La desnudez de sus personajes deja entrever la actitud vital de los actores que los representan, la pequeña historia que encarnan es la fabulación de su propia biografía. La Zaranda no tiene miedo de andar por nuevos caminos porque sabe desandar lo que ya ha andado. (José Antonio Sedeño. Sur. Málaga. Nov. 2006) Divertida amargura. Un espectáculo de alta calidad tanto por su contenido, puesta en escena e interpretación de los actores. Una maravillosa Obra de teatro. (Paco Inestrosa. La Opinión de Málaga. Nov. 2006) Aquí está el hombre. El teatro puede servir como fuente de verdadero conocimiento, como instrumento eficaz e independiente de la ciencia y la filosofía para alumbrar el corazón humano. Así lo ha demostrado una compañía jerezana que se llama La Zaranda. Viene demostrándolo desde hace ya veinticinco años, pero la suma ha quedado expuesta en su última pieza, Los que ríen los últimos. Una verdadera obra de arte. Quizás algo más. (Pablo Bujalance. Málaga Hoy. Nov.2006) Viejos amigos. En Valladolid afortunadamente hemos visto todos sus montajes. Este es uno de los mejores, de los textos más profundos y de puesta en escena más limpia, con los actores en estado de gracia. Todo un mundo se nos revela en un hecho teatral sumamente creador. (Fernando Herrero. El Norte de Castilla. Valladolid 2007) Nuevamente memorables. 'Los que ríen los últimos' es, en fin, un regalo envenenado para los cerebros y una estaca en los corazones del público. Es teatro incandescente, es una cruel reflexión sobre lo que podemos llegar a ser, o sobre lo que un día fuimos, o sobre lo que nos espera. Un balcón al que da miedo asomarse, aunque la vista sea obligatoria. Puede parecer demasiado elogiosa la crítica, pero es que encontrarse de nuevo con un teatro tan cautivador, tan emocionante y tan profundo es una experiencia que merece ser predicada. (Alfonso Arribas. El Norte De Castilla. Segovia. 2007) Adicto a La Zaranda. Un teatro profundamente agónico y vital al mismo tiempo. Yo me declaro adicto a la Zaranda. Un enganche que crece con cada nuevo espectáculo, cada vez que consiguen volver a dejarme con la boca abierta. Es un mundo de sueños, hacen magia con la desesperación y comedia con la muerte. Personajes frágiles, puros supervivientes. (Roberto Herrero. El Diario Vasco. San Sebastián 2007)
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